
Llegar a Hermigua: la isla primero, el valle después
Hermigua está en el norte de La Gomera, en un valle largo y abierto que baja desde la laurisilva hasta el mar. No tiene aeropuerto ni puerto de línea regular, así que para llegar hay que entrar primero a la isla y después recorrer unos kilómetros por carretera. La buena noticia es que el trayecto es corto y muy bonito; la mala, que casi todo el mundo subestima las curvas. Esta guía resume las opciones reales, los tiempos razonables y lo que conviene saber antes de salir.
En ferry desde Los Cristianos (Tenerife)
Es la vía más utilizada. La conexión regular sale del puerto de Los Cristianos, en el sur de Tenerife, y llega a San Sebastián de La Gomera. Hay dos tipos de travesía: las rápidas, que cubren el trayecto en torno a los cincuenta minutos, y las convencionales, que tardan bastante más, cerca de hora y media, pero suelen ser más económicas y más estables con mala mar. En verano y en puentes conviene reservar con antelación, sobre todo si se viaja con vehículo, porque las plazas de garaje en los barcos se agotan antes que las de pasajero.
En el puerto de Los Cristianos hay aparcamiento de pago junto a la terminal. Si se deja el coche allí durante varios días, conviene comprobar tarifas y horarios del recinto, que no siempre está abierto a la misma hora que la llegada del último barco. Para embarcar se presenta el documento de identidad o el pasaporte en el control de acceso; con el vehículo se pasa antes por la zona de embarque y se entrega en la bodega.
El canal entre Tenerife y La Gomera puede moverse. Si alguien del grupo se marea con facilidad, mejor elegir el barco grande, viajar en la cubierta exterior o tomar algo media hora antes. La travesía rápida, precisamente por serlo, es la que más se nota en días de viento y mar de fondo.

En avión: el aeropuerto de La Gomera
La isla tiene un aeropuerto pequeño en la zona sur, cerca de Playa de Santiago, con vuelos regionales que conectan principalmente con Tenerife Norte y Gran Canaria. Es una opción rápida desde esas islas, pero obliga después a subir hasta San Sebastián y desde allí al norte, lo que suma aproximadamente tres cuartos de hora o una hora de coche hasta Hermigua. Desde la Península lo habitual es volar a Tenerife o Gran Canaria y combinar con ferry o con vuelo interinsular.
De San Sebastián a Hermigua por carretera
Desde el puerto de San Sebastián, la carretera del norte sube hacia Hermigua y Agulo. Son unos veintidós kilómetros que en condiciones normales se hacen en veinticinco o treinta minutos, pero que casi nadie hace en ese tiempo porque el paisaje invita a parar. El primer tramo sale de la capital y se interna en barrancos; después la vía empieza a ganar altura y se convierte en una sucesión continua de curvas, con tramos estrechos y sin arcén en algunos puntos.
Hay que tomarla con calma, especialmente de noche o con niebla, que en el norte es frecuente y puede aparecer en pocos minutos. La carretera está asfaltada y en buen estado general, pero no es una autovía: hay que respetar la señalización, no adelantar en curva y tener paciencia con los ciclistas, muy habituales en la zona. Los miradores de la carretera ofrecen vistas amplias del litoral y del valle; son también los mejores sitios para dejar pasar a quien viene detrás con más prisa.

La alternativa por el interior, la carretera que cruza la isla desde Valle Gran Rey o desde Vallehermoso, tarda bastante más, alrededor de hora y media en total, y atraviesa zonas de monteverde y de bosque húmedo. Es un recorrido precioso y muy recomendable si no se tiene prisa, pero no sirve para llegar rápido al valle. En cualquier caso, la conducción en La Gomera es lenta: una media de cuarenta kilómetros por hora es ya un buen ritmo aquí.
Aparcar en el valle de Hermigua
Hermigua no es un pueblo concentrado, sino un valle alargado con varios núcleos dispersos a lo largo de la carretera. Eso significa que el aparcamiento es sencillo en general, pero no siempre está donde uno quiere estar. En el centro del valle, junto a la plaza y a la iglesia, hay plazas en batería y algunas bolsas de estacionamiento en las calles laterales; se llenan en horas punta y los días de celebración local. Más abajo, hacia la costa y la playa de La Caleta, hay espacio junto a los accesos y en los ensanchamientos de la vía.
Lo importante es no bloquear entradas de fincas, caminos agrícolas ni pasos de ganado, y no invadir los arcenes estrechos donde la carretera pasa entre muros. Aparcar en una curva sin visibilidad es, además de multable, una fuente segura de sustos. Si se llega en temporada alta, conviene aparcar en cuanto se vea un hueco razonable y continuar andando: el valle es agradable a pie y las distancias entre núcleos no son enormes, aunque hay desniveles.

Guaguas y transporte público
La isla cuenta con una red de guaguas que conecta San Sebastián con los núcleos del norte, Hermigua entre ellos, y continúa hacia Agulo y Vallehermoso. Las frecuencias son limitadas: hay más servicios de lunes a viernes y bastantes menos los fines de semana y festivos. Conviene consultar los horarios actualizados en la estación de guaguas de San Sebastián, junto al puerto, o preguntar en el punto de información turística antes de organizar el día.
La parada de Hermigua está en la carretera principal del valle, así que no todas las casas ni alojamientos quedan a mano. Si se depende del transporte público, conviene mirar con detalle la ubicación del alojamiento y calcular la caminata hasta la parada. Para subir a los miradores, llegar a senderos concretos o bajar a la playa, la guagua rara vez resuelve el último tramo.
En el puerto de San Sebastián suele haber taxis esperando la llegada de los barcos, y también se pueden concertar traslados desde distintos puntos de la isla. Es una opción cómoda para grupos pequeños o para quien no quiera conducir de noche por la carretera del norte.
¿Coche de alquiler o transporte público?
Para conocer Hermigua con tranquilidad, el coche facilita mucho las cosas: permite parar en los miradores, subir al monte, acercarse a los senderos y moverse entre los núcleos del valle sin depender de horarios. Si no se conduce, la combinación de ferry, guagua hasta Hermigua y taxis puntuales funciona, pero exige planificar cada jornada con antelación y aceptar que algunos rincones quedarán fuera del recorrido.
En cualquier caso, calcule siempre más tiempo del que marcan las aplicaciones de navegación. En La Gomera las distancias son cortas en kilómetros y largas en minutos, y ese es, probablemente, el mejor aviso que se le puede dar a quien visita el valle por primera vez.